Estoy harta de pensar tanto, de tener que reflexionar sobre todo lo que me pasa, de querer tenerlo todo bajo control pero no conseguirlo nunca. Ahora sólo quiero disfrutar, dejarme llevar, confiar en que estoy siguiendo el camino correcto. O mejor todavía, hacer el camino con mis propios pasos.
No es que ya lo haya olvidado todo, pero no quiero quedarme escondida en mi madriguera; por una vez quiero salir y correr con todas mis fuerzas. Y no es que ya no me importes, pero siento que esta vez tengo que preocuparme sólo de mi felicidad. Estoy feliz, y no tengo por qué sentirme culpable por ello.
