La oscuridad la protegía y le permitía volar por su mente, como una hoja en blanco en la que dibujar todo tipo de lugares y momentos. Estaba harta de reflexionar, de mirarse al espejo e intentar adivinar qué había más allá de esas pupilas, y de hacerse preguntas que sólo le conducían a más preguntas. "No, no quiero perder el tiempo buscando algo que ni siquiera sé si existe. No es tiempo de pensar. Es el momento de actuar. Aquí, y ahora." Y con este pensamiento, cerró los ojos y esperó pacientemente la llegada del nuevo día.
