22 de febrero de 2012

Eran buenos tiempos

Aquella sensación fresca y nueva, como una brisa marina al asomarme al balcón por la mañana. Todo era bueno, todo era especial. No había nada por lo que preocuparse, y tantas cosas que disfrutar. Aquella sensación. La echo de menos.

Pero esta sensación... Cálida y hogareña, como si estuviéramos acurrucados en el sofá con una manta viendo el fuego de la chimenea consumirse, o quizá alguna peli de domingo por la tarde. Y hay preocupaciones y problemas, pero hallar su solución es la más satisfactoria de todas las sensaciones que he conocido.

No quiero retroceder en el tiempo. Aquello estaba muy bien, pero... Sí, creo que prefiero seguir avanzando. Y que el camino lo hagan nuestros pasos.