Una mesa con dos combinados y un disco aún sin abrir, una tele con demasiado contraste y con el DVD reproduciendo Star Wars, un puff para poner los pies, un sofá, un brazo. El calor de una tarde soleada de verano, la ligera brisa que entra de vez en cuando por la ventana entreabierta, la ausencia de un perro hiperactivo, un peluche algo amorfo y un montón de libros, entre los cuales se nota la ausencia de dos. Un escenario cotidiano. Una tarde cualquiera, nada especial.
Todo especial.